aún no sé _ reflexiones de una transhumante cultural

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Normalmente suelo reaccionar de forma muy espontánea, demasiado espontánea quizá, y puede que también demasiado positiva, por ejemplo cuando el KUKU recibe invitaciones. Esta reacción no responde a ningún afán en especial, nace desde la consciencia de lo difícil que es lograr una mínima visibilidad más allá de los lindes del municipio que habitamos y de los círculos y medios que nos rodean.

Si fueran invitaciones dirigidas a mi persona, igual mi reacción fuese otra, ni mejor, ni pero, simplemente más tajante; pero entiendo _ y puede que equivocadamente, no lo sé, ya me diréis _ que representando un proyecto como el KUKU, que sí bien tiene una cara y una voz reúne detrás toda una pequeña comunidad de gente que lo apoya y lo acompaña, de entrada no se debe actuar con prejuicios, ni personales, por supuesto, ni institucionales. De entrada. Otra cosa es lo que una se lleva a casa en experiencia y lo que saca de conclusiones tras digerir lo vivido. Y aún así, será una visión subjetiva, bastante arbitraria, y quizá errónea o al menos distorsionada, o no.

Folleto Programa TIC 15Total, no sé aún por qué ha llegado al KUKU la invitación de participar en el TIC “Cultura-Co” que organizó la Junta de Castilla y León el 3 y 4 de junio 2015 en Valladolid. Eso sí, nos han confirmado oficialmente que el KUKU ha servido de inspiración para el cartel. Ya os dije que parecía hecho por y casi desde el KUKU. Y nos enorgullece que cuando se hable de unas jornadas con el tema de la Cultura CO_laborativa, CO_mpartida y CO_creadora sea el KUKU un modelo que al parecer asiente la base para el cartel del evento. Y por muy anecdótico que os pueda parecer, ha sido una de las razones por las que hemos afirmado nuestra participación.

Claro, hubo unos cuantos motivos más: nos pagaron, lo cual, lamentablemente, es un factor importante en los tiempos que corren, no por “ganar”, que ganar no se gana, sino por “cobrar”, porque somos tantos los que ya no tenemos ningún margen de maniobra asumible y además creemos que justamente en eventos institucionales organizados con dinero público debemos recibir una adecuada contraprestación monetaria. Nos pagaron el desplazamiento, una noche de hotel y una retribución de 300 euros por nuestra intervención como ponentes en el bloque de presentaciones de la mañana y en la mesa de debate de la tarde.

A mí, en particular, me ha hecho posible ir, pero mas allá de ello, me da un margen para poder participar en otro evento no institucional, en el que queremos estar pero donde el presupuesto puede ser un problema real, y dicho desde el KUKU sé de qué estoy hablando. De este modo contribuimos a la redistribución y la “capilarización”, lo cual, hablando de periferias y pequeñas dimensiones es importante. ¿No? El riego adecuado en las yemas de los dedos de manos y pies hace que podamos convertir nuestras creaciones en algo tangible, visible y, por tanto, compartible con los demás, y avanzar como colectivo.

También quería aprovechar para ver a  José Linares, uno de los artistas amigos del KUKU que desde el principio se comprometió con él como espacio y como proyecto; sabía que iba a ver viejas conocidas, como Gloria y Paz, de La Malhablada, con las que ya había coincidido en otros eventos; quería escuchar a Germán Díaz, aunque fuera hablando y no tocando la zanfona; tenía curiosidad por conocer a los promotores de La Casa de la Portera y de La Pensión de las Pulgas; estaba expectante por hacer contactos con gente del ámbito cultural y, como no, quería desvelar la incógnita de ¿qué hace un proyecto como el KUKU en un evento como éste?

Vi a José y he aprovechado para liarle con el fin de que haga algo en el 3º aniversario, felicité a Gloria y Paz, porque La Malhablada acaba de cumplir un año y al parecer encuentra muy buena acogida entre la gente de Salamanca y más allá, escuché a Germán y conocí a José y Alberto, a los que invité a experimentar en el KUKU nuevas dimensiones periféricas. También conocí a Irene Lapuente de “La Mandarina de Newton”, un cóctel de ciencia, tecnología, arte, cultura, diversión, participación, diversidad, diseño e innovación, _como dicen en su web_ con el que, salvando muchas diferencias, tenemos mas cosas en común de lo que a primera vista parece y, sobre todo, ha surgido una conexión de dimensiones humanas que esperamos se mantenga en el futuro. Y casi al final de  las jornadas me he reído a carcajadas con la Clownclusionista Virginia Imaz _ OIHULARI KLOWN _ que dio un buen repaso a todos los ponentes de la mañana del 4 de junio. Hasta ahí todo bien.

¿Os dais cuenta? Lo que me ha quedado sin aclarar es el qué pinta el KUKU ahí, SALVO……..

…….salvo que nos apropiemos la frase de que “también nos interesan los proyectos que fracasan”, de la presentación institucional de las jornadas; no porque estemos fracasando, sino porque puede haber interpretaciones en este sentido ante el final de esta fase experimental del KUKU en Aguilar de Campoo.

No, en serio. He vuelto tal como he ido, con la sensación de que una vez más hemos estado para cubrir expediente, una vez más hemos contando nuestra experiencia, nuestra pequeña y particular verdad y realidad, ante un auditorio mixto, en el que el publico “corriente” quizá haya escuchado con interés, pero desde el institucional no lo hemos percibido.

No sé si esos eventos tienen “solución”, quiero decir: si hay una forma de organizarlos y realizarlos que deje a toda o la mayoría de la gente con una sensación de “tiempo bien aprovechado”. Quizá sea un formato caduco, quizá sea una cuestión tan “simple” y necesaria como plantearse antes de organizarlo cuál es el objetivo que se pretende alcanzar. Con la sensación “confusa” que me produjo el programa cuando lo leí me planteo seriamente si alguien de los presentes _organizadores y participantes activos y pasivos_ tenía claro este objetivo, o si era uno de estos eventos que parece que hay que hacer, para justificar presupuestos o calendarios o programaciones, y nadie sabe muy bien para qué sirve.

Porque la claridad de la intención, del objetivo, o la ausencia del mismo, influyen inevitablemente en el desarrollo del evento. Si hablamos de “entretejer cultura” _subtitulo de las jornadas_  hay que facilitar exactamente eso, y entiendo que lo tiene que hace la organización:

# proporcionar espacio y tiempo para el debate auténtico, y procurar una buena moderación para que el tiempo se emplee de forma eficaz, cosa que solo parcialmente ha sucedido;
# romper los bloques programáticos. Si hablamos de los COs, no vale estructurar el programa en bloques por características comunes: proyectos pequeños privados por un lado, medios de difusión y comunicación por el otro, grandes proyectos y financiadores por un lado, generadores de contenidos por el otro. Pero tampoco vale hacer un batiburillo sin ton ni son;
# crear espacio para la crítica y el análisis; si queremos abarcar un abanico amplio de iniciativas culturales, tenemos que tener claro cuales son las dinámicas que marcan la pauta en cada uno de ellos y cuales son las necesidades reales y las oportunidades de cada uno de ellos;
# definir y redefinir; visto desde el KUKU, no me sirve para absolutamente nada escuchar como la candidatura de San Sebastian 2016 formenta la participación o como desde la Fundación Obra Social La Caixa establecen criterios de calidad como requisitos de financiación de proyectos, que me resultan difíciles compartir,  ni siquiera como desde la Fundación Cerezales _con una asignación inicial potente de dinero_ desarrollan proyectos como Territorio – Archivo, mientras no nos planeemos seriamente qué es lo que entendemos por cultura, qué es lo que entendemos por participación, colaboración o co_creación.

Parece que el “CO” se ha puesto muy de moda, últimamente, y está en boca de muchos, ¿y en cuántos oídos está?

No queremos ir de víctima, para empezar ni buscamos una colaboración con las instituciones mientras percibimos que existe una politización del ámbito cultural, con todo lo que eso significa y conlleva, como entendemos que existe actualmente. Tampoco pensamos que lo único que vale es la cultura de base, pero creemos que vale mucho. Y sí creemos que el dinero público debe gestionarse escuchando a la base, y debe gestionarse con enorme delicadeza y máxima flexibilidad, atendiendo a las dinámicas de trabajo de los pequeños y medianos proyectos; que debe detectar y cubrir lagunas pero, sobre todo, debe fomentar la independencia, es decir debe rehuir de cualquier dinámica que invite a la delegación o creación de inercias, y centrar todo su esfuerzo en una única meta final: hacerse prescindible.

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Mesa de debate “paraísos de colaboración y creación cultural”, Foto: Justino Diez

Bueno, hemos estado y así al menos podemos opinar; hemos visto, hemos oído y aprendido; con un sentido de autocrítica también tengo que reconocer que sigo poniéndome demasiado nerviosa ante grandes públicos; que me lío y hablo demasiado antes de entrar en materia; que me distraigo y que soy demasiado lenta como para cuando detecto que las cosas se desvían demasiado poder reconducirlos a tiempo; también puede que sea demasiado ingenua; lo que sí sé es que soy más artista que gestora cultural, que no encuentro lugar entre estas dos sillas, que me falta distancia y que tengo cada vez más claro cuan grande ha sido el desafío que asumimos con el KUKU.

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